viernes, 6 de septiembre de 2013

Partimos!


Rutas en los alrededores de San Rafael

Mugre en las banquinas

Casa típica de la zona rural de San Rafael
Salimos de casa el viernes 3 de Agosto rumbo a Mar del Plata. El día estaba tranquilo. Cuando llegamos a la ciudad, fuimos a caminar un poco, a hacer algunas compras para el viaje, a empezar a distendernos un poco. Cenamos en el lugar de siempre, aunque cambiamos el menú de mariscos por algo más liviano. El sábado a la mañana continuamos con las compras y la tarde la ocupamos en una larga y lenta caminata desde Playa Varese hasta Cabo Corrientes y de allí al centro y luego de vuelta hasta Playa Varese. Hacía mucho que no lo veía al gordo caminar tanto y tan feliz. Ama Mar del Plata. De regreso nos encontramos con un bolichón antiguo, al que volvimos a cenar, en la esquina de Alberti y la paralela a Güemes. Recuerdo que pedí pastas gratinadas, cosa que no está siendo muy común de ver en los restaurantes últimamente. El domingo a la mañana, salimos por la salida de Sierra de los Padres, la ruta nacional (RN  a partir de ahora) 226. El primer tramo de la ruta hasta Balcarce está muy bueno y es una autopista , a partir de ahí, se convierte en ruta y es como volver a la realidad... mala demarcación, poco mantenimiento, baches, emparches, en fin, a lo que (malamente) nos hemos acostumbrado.  La ruta va uniendo Tandil, Azul, Olavarria (en este tramo vuelve a ser autopista, serán unos 50km), Bolívar, Pehuajó y General Villegas. Este último tramo de la ruta, un verdadero desastre, para andar con los ojos bien abiertos y en lo posible, de día! En Villegas paramos a dormir, en un hotelito al costado de la ruta. Tenía una estación de servicio al lado y una parrilla donde cenamos, asi que ni entramos al pueblo esa noche. Sí lo hicimos a la mañana siguiente, dimos una vuelta como para "conocer" un poco y llevarnos una leve idea en la cabeza. Es una ciudad de lo que en la Argentina diríamos mediana, con una notoria impronta agrícola-comercial. Partimos de Villegas por la RN188, rumbo a nuestro destino de ese día, San Rafael en Mendoza. El estado de la ruta no óptimo, pero está un poco mejor que la RN226, es bastante lineal y aburrida, excepto un pequeño tramo entre La Pampa y San Luis que tiene algunas colinas. Mucho monte por aquí. Cruzamos por el norte de La Pampa y el sur de San Luis (que en esta zona comparte las mismas pésimas rutas que el resto del país, aquí no hay autopistas iluminadas ni nada de eso) y entramos a Mendoza por el centro de la provincia. Al ingresar al límite provincial, un puesto fitosanitario impide el ingreso de ciertos alimentos por el tema de la contaminación con algunas plagas, así que los tomatitos cherry, las mandarinas y las manzanas que habíamos comprado en Mar del Plata para el viaje y llevábamos en la heladerita, no podían entrar!! Asi que pegamos media vuelta y debajo de la lluvia y unos álamos que aún no habían perdido todas sus hojas, convertimos los alimentos prohibidos en almuerzo! Las que no llegamos a almorzar se las dejamos a los del puesto de control. Las bananas que traíamos pudimos pasarlas porque no tenían restricciones. Calculabamos llegar a San Rafael como a las 5  o 6 de la tarde, pero antes de llegar a General Alvear, nos sorprendió la ruta cortada por un piquete de agricultores de la zona, que estaban hacía un par de semanas en pie de guerra por la falta de suministro de agua para el riego de sus cultivos. Si hubiéramos tenido la oportunidad de escuchar alguna radio, quizá nos hubiéramos enterado antes para poder analizar un ingreso alternativo, pero las radios locales que veníamos enganchando nada decían sobre el tema. Sin caminos alternativos a la vista, no había otra cosa que esperar. Una media hora más tarde abrieron el paso. Llegamos a Gral. Alvear e intentamos cargar nafta sùper, cosa que se nos venía dificultando a lo largo del camino (llegamos a cargar a $7.20 en San Luis), pues en varios lugares no había. Hicimos una larga cola, en la única YPF que tenía nafta súper y cuando retomamos la ruta para llegar a San Rafael, otro piquete nos volvió a impedir el paso. El mismo tema. Eran los primeros indicios de estar en una provincia donde el agua no sobra. Y evidentemente, cientos de agricultores, no tenían la certeza de contar con el agua de riego suficiente que necesitan sus cultivos para prosperar. Yo que amo tanto las plantas, me figuraba en sus zapatos y me imaginaba el ataque de nervios que me agarraría si tengo un par de hectáreas cultivadas con vid u olivo y dependo de que el gobierno me de o no el agua suficiente que necesito para regar mis cultivos!! Pobrecitos de ellos! A la vez me preguntaba, si ninguno de los que estaban haciendo el piquete habría votado por los representantes con los que estaban enfrentados ahora... En el fondo sigo creyendo que la gente es muy ingenua, cree cualquier promesa electoral, sin analizar demasiado y más temprano que tarde se encuentran con las mismas promesas inclumpidas de siempre. 40 minutos más tarde, abrieron el paso y ya entrando la noche, llegamos a las afueras de San Rafael. El mapa me indicaba varios caminos para llegar, pero entre la noche y la falta de señalización clara tuvimos que preguntar cómo llegar. Medio de casualidad, terminamos dando con las cabañas que habíamos visto por internet, que no habíamos reservado porque no teníamos certeza de cuándo llegaríamos ni de cuántos días nos quedaríamos. A falta de una cabaña para dos, nos dieron la única que les quedaba, que estaba preparada para 12! Al mismo precio que dos, teníamos tres habitaciones, una cocina y un comedor enormes! Nos quedamos porque andamos medio chúcaros para pernoctar en ciudades y estas cabañas estaban en las afueras, en el distrito de Rama Caída. Las cabañas se llaman Posada San Vicente. Nos alojamos y finalmente fuimos a San Rafael a cenar, a un lugar que nos había recomendado un amigo que siempre veranea en San Rafael, el restaurante La Gringa. Antes habíamos comprado en La Boulanger algunas cositas de panadería para el desayuno (ah! me olvidé de comentar, las cabañas no tenían servicio de desayuno, lo cual para nosotros es un punto a favor, porque no nos obliga a levantarnos temprano!!). Excelente la calidad de la panadería y a muy buenos precios. Llovia mientras viajábamos, llovió al llegar, lo hizo toda la noche y todo el día siguiente.

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