Salimos de casa el viernes
3 de Agosto rumbo a Mar del Plata. El día estaba tranquilo. Cuando llegamos a
la ciudad, fuimos a caminar un poco, a hacer algunas compras para el viaje, a
empezar a distendernos un poco. Cenamos en el lugar de siempre, aunque
cambiamos el menú de mariscos por algo más liviano. El sábado a la mañana continuamos
con las compras y la tarde la ocupamos en una larga y lenta caminata desde
Playa Varese hasta Cabo Corrientes y de allí al centro y luego de vuelta hasta
Playa Varese. Hacía mucho que no lo veía al gordo caminar tanto y tan feliz.
Ama Mar del Plata. De regreso nos encontramos con un bolichón antiguo, al que
volvimos a cenar, en la esquina de Alberti y la paralela a Güemes. Recuerdo que
pedí pastas gratinadas, cosa que no está siendo muy común de ver en los
restaurantes últimamente. El domingo a la mañana, salimos por la salida de
Sierra de los Padres, la ruta nacional (RN a partir de ahora) 226. El
primer tramo de la ruta hasta Balcarce está muy bueno y es una autopista , a
partir de ahí, se convierte en ruta y es como volver a la realidad... mala demarcación,
poco mantenimiento, baches, emparches, en fin, a lo que (malamente) nos hemos
acostumbrado. La ruta va uniendo Tandil, Azul, Olavarria (en este tramo
vuelve a ser autopista, serán unos 50km), Bolívar, Pehuajó y General Villegas.
Este último tramo de la ruta, un verdadero desastre, para andar con los ojos
bien abiertos y en lo posible, de día! En Villegas paramos a dormir, en un
hotelito al costado de la ruta. Tenía una estación de servicio al lado y una
parrilla donde cenamos, asi que ni entramos al pueblo esa noche. Sí lo hicimos
a la mañana siguiente, dimos una vuelta como para "conocer" un poco y
llevarnos una leve idea en la cabeza. Es una ciudad de lo que en la Argentina diríamos
mediana, con una notoria impronta agrícola-comercial. Partimos de Villegas por la RN188, rumbo a nuestro destino
de ese día, San Rafael en Mendoza. El estado de la ruta no óptimo, pero está un
poco mejor que la RN226,
es bastante lineal y aburrida, excepto un pequeño tramo entre La Pampa y San Luis que tiene
algunas colinas. Mucho monte por aquí. Cruzamos por el norte de La Pampa y el sur de San Luis
(que en esta zona comparte las mismas pésimas rutas que el resto del país, aquí
no hay autopistas iluminadas ni nada de eso) y entramos a Mendoza por el centro
de la provincia. Al ingresar al límite provincial, un puesto fitosanitario
impide el ingreso de ciertos alimentos por el tema de la contaminación con
algunas plagas, así que los tomatitos cherry, las mandarinas y las manzanas que
habíamos comprado en Mar del Plata para el viaje y llevábamos en la heladerita,
no podían entrar!! Asi que pegamos media vuelta y debajo de la lluvia y unos
álamos que aún no habían perdido todas sus hojas, convertimos los alimentos
prohibidos en almuerzo! Las que no llegamos a almorzar se las dejamos a los del
puesto de control. Las bananas que traíamos pudimos pasarlas porque no tenían
restricciones. Calculabamos llegar a San Rafael como a las 5 o 6 de la
tarde, pero antes de llegar a General Alvear, nos sorprendió la ruta cortada por
un piquete de agricultores de la zona, que estaban hacía un par de semanas en
pie de guerra por la falta de suministro de agua para el riego de sus cultivos.
Si hubiéramos tenido la oportunidad de escuchar alguna radio, quizá nos
hubiéramos enterado antes para poder analizar un ingreso alternativo, pero las
radios locales que veníamos enganchando nada decían sobre el tema. Sin caminos
alternativos a la vista, no había otra cosa que esperar. Una media hora más
tarde abrieron el paso. Llegamos a Gral. Alvear e intentamos cargar nafta
sùper, cosa que se nos venía dificultando a lo largo del camino (llegamos a cargar a $7.20 en San Luis), pues en varios
lugares no había. Hicimos una larga cola, en la única YPF que tenía nafta súper
y cuando retomamos la ruta para llegar a San Rafael, otro piquete nos volvió a
impedir el paso. El mismo tema. Eran los primeros indicios de estar en una
provincia donde el agua no sobra. Y evidentemente, cientos de agricultores, no
tenían la certeza de contar con el agua de riego suficiente que necesitan sus
cultivos para prosperar. Yo que amo tanto las plantas, me figuraba en sus
zapatos y me imaginaba el ataque de nervios que me agarraría si tengo un par de
hectáreas cultivadas con vid u olivo y dependo de que el gobierno me de o no el
agua suficiente que necesito para regar mis cultivos!! Pobrecitos de ellos! A
la vez me preguntaba, si ninguno de los que estaban haciendo el piquete habría
votado por los representantes con los que estaban enfrentados ahora... En el
fondo sigo creyendo que la gente es muy ingenua, cree cualquier promesa
electoral, sin analizar demasiado y más temprano que tarde se encuentran con
las mismas promesas inclumpidas de siempre. 40 minutos más tarde, abrieron el
paso y ya entrando la noche, llegamos a las afueras de San Rafael. El mapa me
indicaba varios caminos para llegar, pero entre la noche y la falta de
señalización clara tuvimos que preguntar cómo llegar. Medio de casualidad,
terminamos dando con las cabañas que habíamos visto por internet, que no
habíamos reservado porque no teníamos certeza de cuándo llegaríamos ni de
cuántos días nos quedaríamos. A falta de una cabaña para dos, nos dieron la
única que les quedaba, que estaba preparada para 12! Al mismo precio que dos,
teníamos tres habitaciones, una cocina y un comedor enormes! Nos quedamos porque
andamos medio chúcaros para pernoctar en ciudades y estas cabañas estaban en
las afueras, en el distrito de Rama Caída. Las cabañas se llaman Posada San
Vicente. Nos alojamos y finalmente fuimos a San Rafael a cenar, a un lugar que
nos había recomendado un amigo que siempre veranea en San Rafael, el
restaurante La Gringa.
Antes habíamos comprado en La Boulanger algunas
cositas de panadería para el desayuno (ah! me olvidé de comentar, las cabañas
no tenían servicio de desayuno, lo cual para nosotros es un punto a favor,
porque no nos obliga a levantarnos temprano!!). Excelente la calidad de la
panadería y a muy buenos precios. Llovia mientras viajábamos, llovió al llegar,
lo hizo toda la noche y todo el día siguiente.
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