martes, 10 de septiembre de 2013

San Rafael y alrededores

25 de Mayo
San Rafael es enorme. Es una ciudad, y la verdad nos sorprendió porque esperábamos encontrarnos con un pueblo. No nos pareció especialmente lindo, más bien nos resultó rara. Tiene mucho asfalto y prácticamente todo en muy malas condiciones. En las localidades de alrededor, que ellos llaman Cuadro (vendrían a ser distritos), las asequias estan sucias, se ven ranchos de adobe o ladrillo muy viejos y sin mantenimiento por todas partes. Es una zona productiva, vides, olivos, se nota que hay movimiento de dinero, pero escasea el buen gusto arquitectónico. Hay partes del a ciudad que son agradables, sin ser despanpanantes. Es como si todo lo bueno que da la tierra en la región se esfumara del lugar... bueno algo de eso habrá porque mucho de lo que aquí se produce se exporta, lo mejor se va afuera. Como ya les comenté en la entrada anterior, nos alojamos en una posada sobre la ruta 173 (que va a Valle Grande y el Cañon del Atuel), en el distrito de Rama Caída. Es una zona de fincas, bodegas y cabañas, con una ruta poceada y sin mantenimiento, con una cartelería pésima para los que desconocen la zona, pero con una vista a la cordillera envidiable (cosa que descubrimos un par de días después cuando por fin despejó y salió el sol), además de una alameda que en verano debe hacer lucir todo mucho mejor. Un par de vueltas fuera del centro de San Rafael alcanzan para saber que hay mucha gente en la pobreza. No imaginaba una Mendoza tan pobre. Es notorio, los que tienen, tienen mucho y los que no, prácticamente nada. Ranchos de adobe, pésimamente mantenidos, sin servicios exceptuando la luz... ni animales se ven. Caminando un poco por el centro de San Rafael se nota un ambiente bastante machista. Me llamó mucho la atención que en los bares prácticamente sólo se ven hombres. Son tan machistas como predispuestos al levante. Aquí también, como en casi todo el interior del país, las señalizaciones (tanto callejeras como ruteras) parecen estar hechas para los que ya saben dónde están, porque a los que venimos de afuera no nos dicen nada claro. Hay que andar preguntando y adivinando qué quieren decir los lugareños con indicaciones como "acá nomás" y se refieren a 2 o 3 km o "5 minutos" y no sabés si lo calculan caminando, en bici o en auto. En esos días aprendimos que en los distritos las calles no están cada 100 metros sino cada kilómetro. Como llegamos con lluvia, el primer día nos dedicamos a recorrer la ciudad. En la secretaría de turismo nos dieron algo de información y orientación y fuimos a conocer un pueblito cercano, 25 de Mayo y el dique Los Reyunos, ambos en la misma dirección oeste.
Dique Los Reyunos
25 de Mayo es un pueblito a 25km, al oeste como dije de San Rafael. Es el pueblo "fundacional" de la zona. Allí se encuentran los restos de un fuerte, que mandó a levantar en 1805 el Virrey de Sobremonte. No conseguimos conocer la historia de porqué mandó a levantarlo allí, no hay señalización que lo explique.
Fuerte
El dique Los Reyunos es muy bonito, aunque no pudimos verlo bien ya que la persistente llovizna lo impedía. Es impresionante el "tobogán" de cemento donde descarga el agua que viene del dique de contención. Bajamos un poco, pero volvimos enseguida para ir a visitar alguna bodega, el día estaba tan gris que no permitía que disfrutaramos el paisaje. Ya íbamos para el primer día allí y aún no habíamos visto la cordillera de lo nublado que estaba.



viernes, 6 de septiembre de 2013

Partimos!


Rutas en los alrededores de San Rafael

Mugre en las banquinas

Casa típica de la zona rural de San Rafael
Salimos de casa el viernes 3 de Agosto rumbo a Mar del Plata. El día estaba tranquilo. Cuando llegamos a la ciudad, fuimos a caminar un poco, a hacer algunas compras para el viaje, a empezar a distendernos un poco. Cenamos en el lugar de siempre, aunque cambiamos el menú de mariscos por algo más liviano. El sábado a la mañana continuamos con las compras y la tarde la ocupamos en una larga y lenta caminata desde Playa Varese hasta Cabo Corrientes y de allí al centro y luego de vuelta hasta Playa Varese. Hacía mucho que no lo veía al gordo caminar tanto y tan feliz. Ama Mar del Plata. De regreso nos encontramos con un bolichón antiguo, al que volvimos a cenar, en la esquina de Alberti y la paralela a Güemes. Recuerdo que pedí pastas gratinadas, cosa que no está siendo muy común de ver en los restaurantes últimamente. El domingo a la mañana, salimos por la salida de Sierra de los Padres, la ruta nacional (RN  a partir de ahora) 226. El primer tramo de la ruta hasta Balcarce está muy bueno y es una autopista , a partir de ahí, se convierte en ruta y es como volver a la realidad... mala demarcación, poco mantenimiento, baches, emparches, en fin, a lo que (malamente) nos hemos acostumbrado.  La ruta va uniendo Tandil, Azul, Olavarria (en este tramo vuelve a ser autopista, serán unos 50km), Bolívar, Pehuajó y General Villegas. Este último tramo de la ruta, un verdadero desastre, para andar con los ojos bien abiertos y en lo posible, de día! En Villegas paramos a dormir, en un hotelito al costado de la ruta. Tenía una estación de servicio al lado y una parrilla donde cenamos, asi que ni entramos al pueblo esa noche. Sí lo hicimos a la mañana siguiente, dimos una vuelta como para "conocer" un poco y llevarnos una leve idea en la cabeza. Es una ciudad de lo que en la Argentina diríamos mediana, con una notoria impronta agrícola-comercial. Partimos de Villegas por la RN188, rumbo a nuestro destino de ese día, San Rafael en Mendoza. El estado de la ruta no óptimo, pero está un poco mejor que la RN226, es bastante lineal y aburrida, excepto un pequeño tramo entre La Pampa y San Luis que tiene algunas colinas. Mucho monte por aquí. Cruzamos por el norte de La Pampa y el sur de San Luis (que en esta zona comparte las mismas pésimas rutas que el resto del país, aquí no hay autopistas iluminadas ni nada de eso) y entramos a Mendoza por el centro de la provincia. Al ingresar al límite provincial, un puesto fitosanitario impide el ingreso de ciertos alimentos por el tema de la contaminación con algunas plagas, así que los tomatitos cherry, las mandarinas y las manzanas que habíamos comprado en Mar del Plata para el viaje y llevábamos en la heladerita, no podían entrar!! Asi que pegamos media vuelta y debajo de la lluvia y unos álamos que aún no habían perdido todas sus hojas, convertimos los alimentos prohibidos en almuerzo! Las que no llegamos a almorzar se las dejamos a los del puesto de control. Las bananas que traíamos pudimos pasarlas porque no tenían restricciones. Calculabamos llegar a San Rafael como a las 5  o 6 de la tarde, pero antes de llegar a General Alvear, nos sorprendió la ruta cortada por un piquete de agricultores de la zona, que estaban hacía un par de semanas en pie de guerra por la falta de suministro de agua para el riego de sus cultivos. Si hubiéramos tenido la oportunidad de escuchar alguna radio, quizá nos hubiéramos enterado antes para poder analizar un ingreso alternativo, pero las radios locales que veníamos enganchando nada decían sobre el tema. Sin caminos alternativos a la vista, no había otra cosa que esperar. Una media hora más tarde abrieron el paso. Llegamos a Gral. Alvear e intentamos cargar nafta sùper, cosa que se nos venía dificultando a lo largo del camino (llegamos a cargar a $7.20 en San Luis), pues en varios lugares no había. Hicimos una larga cola, en la única YPF que tenía nafta súper y cuando retomamos la ruta para llegar a San Rafael, otro piquete nos volvió a impedir el paso. El mismo tema. Eran los primeros indicios de estar en una provincia donde el agua no sobra. Y evidentemente, cientos de agricultores, no tenían la certeza de contar con el agua de riego suficiente que necesitan sus cultivos para prosperar. Yo que amo tanto las plantas, me figuraba en sus zapatos y me imaginaba el ataque de nervios que me agarraría si tengo un par de hectáreas cultivadas con vid u olivo y dependo de que el gobierno me de o no el agua suficiente que necesito para regar mis cultivos!! Pobrecitos de ellos! A la vez me preguntaba, si ninguno de los que estaban haciendo el piquete habría votado por los representantes con los que estaban enfrentados ahora... En el fondo sigo creyendo que la gente es muy ingenua, cree cualquier promesa electoral, sin analizar demasiado y más temprano que tarde se encuentran con las mismas promesas inclumpidas de siempre. 40 minutos más tarde, abrieron el paso y ya entrando la noche, llegamos a las afueras de San Rafael. El mapa me indicaba varios caminos para llegar, pero entre la noche y la falta de señalización clara tuvimos que preguntar cómo llegar. Medio de casualidad, terminamos dando con las cabañas que habíamos visto por internet, que no habíamos reservado porque no teníamos certeza de cuándo llegaríamos ni de cuántos días nos quedaríamos. A falta de una cabaña para dos, nos dieron la única que les quedaba, que estaba preparada para 12! Al mismo precio que dos, teníamos tres habitaciones, una cocina y un comedor enormes! Nos quedamos porque andamos medio chúcaros para pernoctar en ciudades y estas cabañas estaban en las afueras, en el distrito de Rama Caída. Las cabañas se llaman Posada San Vicente. Nos alojamos y finalmente fuimos a San Rafael a cenar, a un lugar que nos había recomendado un amigo que siempre veranea en San Rafael, el restaurante La Gringa. Antes habíamos comprado en La Boulanger algunas cositas de panadería para el desayuno (ah! me olvidé de comentar, las cabañas no tenían servicio de desayuno, lo cual para nosotros es un punto a favor, porque no nos obliga a levantarnos temprano!!). Excelente la calidad de la panadería y a muy buenos precios. Llovia mientras viajábamos, llovió al llegar, lo hizo toda la noche y todo el día siguiente.